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Cómo mantener la ecuanimidad en el juego

Cómo mantener la ecuanimidad en el juego

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Cómo mantener la ecuanimidad en el juego -

Reconocer el papel de las emociones en nuestras vidas no consiste en sentirnos abrumados o controlados por ellas, sino más bien en desarrollar un sentido de ecuanimidad. La ecuanimidad se refiere a un estado de calma y equilibrio, donde podemos observar nuestras emociones sin ser consumidos por ellas.

Este estado nos permite responder a nuestras emociones de forma consciente y hábil, en lugar de reaccionar impulsiva o inconscientemente. Al cultivar la ecuanimidad, podemos afrontar los desafíos de la vida con gracia y resiliencia.

En conclusión, reconocer y aceptar el papel de las emociones en nuestras vidas es esencial para nuestro bienestar general. Al reconocer su presencia, comprender su propósito y cultivar la ecuanimidad, podemos desarrollar una relación más saludable con nuestras emociones.

Recuerde, las emociones no deben temerse ni descartarse, sino más bien aceptarse y explorarse. Contienen conocimientos valiosos que pueden guiarnos hacia el crecimiento personal y una vida más plena.

Las emociones son una parte esencial del ser humano, enriquecen nuestras experiencias y nos permiten conectarnos con los demás en un nivel más profundo.

Sin embargo, cuando nos sentimos abrumados por nuestras emociones, puede tener efectos perjudiciales en nuestro bienestar físico y mental. En esta sección, exploraremos algunos de los obstáculos que surgen cuando nos dejamos consumir por nuestras emociones y brindaremos algunos consejos prácticos sobre cómo afrontar estos desafíos.

Uno de los principales peligros de sentirse abrumado por las emociones es la pérdida de racionalidad y claridad. Cuando nuestras emociones están a flor de piel, nuestra capacidad de pensar lógicamente y tomar decisiones acertadas se ve comprometida.

Por ejemplo, imagina una situación en la que recibes un correo nico enojado de un colega. Si te dejas consumir por la ira, puedes responder impulsivamente con palabras duras, dañando tu relación profesional.

Al dar un paso atrás y cultivar la ecuanimidad, podrás abordar la situación con una mente más clara, respondiendo de una manera más mesurada y reflexiva. Otro error común es el impacto que las emociones abrumadoras pueden tener en nuestra salud física.

Las investigaciones han demostrado que el estrés crónico, a menudo provocado por un agobio emocional prolongado, puede provocar una serie de problemas de salud, incluidos problemas cardiovasculares, sistemas inmunológicos debilitados e incluso trastornos digestivos.

Por ejemplo, si te sientes constantemente abrumado por la ansiedad, esta puede manifestarse en síntomas físicos como dolores de cabeza , tensión muscular y dificultad para dormir. Practicando la ecuanimidad y aprendiendo a gestionar nuestras emociones de forma eficaz, podemos reducir el impacto negativo en nuestro bienestar físico.

Las relaciones también pueden verse afectadas cuando nos dejamos abrumar por las emociones. Piensa en un momento en el que tuviste una discusión acalorada con un ser querido y dijiste cosas hirientes en el calor del momento. Estos arrebatos emocionales pueden causar daños duraderos y erosionar la confianza en las relaciones.

Al cultivar la ecuanimidad, podemos abordar los conflictos y desacuerdos con una actitud más tranquila, fomentando una comunicación más sana y constructiva. Un consejo útil para gestionar las emociones abrumadoras es practicar la atención plena.

Al tomar conciencia de nuestras emociones a medida que surgen, podemos observarlas sin juzgarlas, permitiéndolas pasar sin ser consumidos por ellas. Las técnicas de atención plena, como los ejercicios de respiración profunda, la meditación o llevar un diario, pueden ayudarnos a cultivar una sensación de calma y desapego de nuestras emociones, permitiéndonos responder a situaciones desafiantes con mayor claridad.

Los estudios de casos han demostrado el poder transformador de la ecuanimidad en el manejo de emociones abrumadoras. Por ejemplo, en un estudio realizado en personas con problemas de manejo de la ira, los participantes que aprendieron y practicaron técnicas de ecuanimidad informaron una reducción significativa en los episodios de ira y mejoraron las relaciones con los demás.

Al adoptar la neutralidad de las emociones, las personas pudieron liberarse del ciclo de abrumador emocional y recuperar el control de sus vidas.

Es importante recordar que cultivar la ecuanimidad no significa reprimir o negar nuestras emociones. Más bien, implica desarrollar un enfoque equilibrado y consciente de nuestras experiencias emocionales.

Al reconocer y aceptar nuestras emociones sin sentirnos abrumados por ellas, podemos afrontar los desafíos de la vida con mayor resiliencia y gracia. En conclusión, sentirse abrumado por las emociones puede conducir a una serie de peligros, entre ellos una racionalidad comprometida, impactos negativos en la salud física y relaciones tensas.

Sin embargo, si cultivamos la ecuanimidad y adoptamos la neutralidad en las emociones, podemos gestionar mejor estos desafíos. A través de prácticas de atención plena, como la respiración profunda, la meditación y la autorreflexión, podemos desarrollar una relación más saludable con nuestras emociones y responder a los altibajos de la vida con mayor claridad y serenidad.

comprender la naturaleza de las emociones: el primer paso para cultivar la ecuanimidad en situaciones desafiantes es comprender la naturaleza de las emociones.

Las emociones son transitorias y siempre cambiantes, surgen y desaparecen como olas en el océano. Al reconocer que las emociones son impermanentes, podemos aprender a observarlas sin dejarnos llevar por su intensidad.

Por ejemplo, cuando se enfrente a una conversación difícil o una situación estresante, recuerde que las emociones que está experimentando eventualmente desaparecerán. Practica la atención plena: La atención plena es una herramienta poderosa para cultivar la ecuanimidad.

Al llevar nuestra atención al momento presente, podemos observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgar ni apegarnos.

La atención plena nos permite crear un espacio entre nosotros y nuestras emociones, permitiéndonos responder en lugar de reaccionar impulsivamente.

Una forma de practicar la atención plena es a través de la meditación. Reserva unos minutos cada día para sentarte en silencio y observar tus pensamientos y emociones a medida que surgen y desaparecen.

Desarrollar la autocompasión: la autocompasión es un aspecto esencial para cultivar la ecuanimidad. Implica tratarnos a nosotros mismos con amabilidad y comprensión, especialmente en situaciones desafiantes.

Ante las dificultades, es fácil caer en la autocrítica o en la culpa. Sin embargo, al practicar la autocompasión, podemos cambiar nuestra perspectiva y ofrecernos el mismo apoyo y comprensión que le daríamos a un amigo. Por ejemplo, si comete un error en el trabajo, en lugar de reprenderse a sí mismo, recuerde que todos cometemos errores y utilícelo como una oportunidad para crecer y aprender.

Replantear situaciones desafiantes: Otra estrategia para cultivar la ecuanimidad es replantear situaciones desafiantes desde una perspectiva más positiva o neutral. A menudo, nuestras emociones están influenciadas por nuestras interpretaciones y creencias sobre un evento en particular.

Al elegir conscientemente ver una situación desde una perspectiva diferente, podemos reducir la intensidad de nuestras reacciones emocionales. Por ejemplo, si está atrapado en el tráfico y se siente frustrado, replantee la situación como una oportunidad para escuchar un audiolibro o disfrutar de un momento de tranquilidad a solas.

Busque apoyo y orientación: Cultivar la ecuanimidad no siempre es fácil, especialmente frente a desafíos importantes. Buscar apoyo y orientación de otros puede proporcionar información y herramientas valiosas para gestionar las emociones difíciles. Esto podría implicar hablar con un amigo o familiar de confianza , buscar terapia o asesoramiento o unirse a un grupo de apoyo.

Aprender de las experiencias y la sabiduría de los demás puede ayudarnos a afrontar situaciones desafiantes con mayor ecuanimidad. aceptar las imperfecciones y la incertidumbre: Por último, cultivar la ecuanimidad requiere aceptar las imperfecciones y las incertidumbres de la vida.

La vida está llena de altibajos y es imposible controlar todos los resultados. Al aceptar que no siempre podemos controlar las circunstancias externas, podemos concentrarnos en cultivar la paz interior y la ecuanimidad a pesar de los desafíos que enfrentamos.

Recuerde que las imperfecciones y las incertidumbres son una parte inherente de la experiencia humana y brindan oportunidades de crecimiento y resiliencia. Cultivar la ecuanimidad en situaciones desafiantes es una práctica de por vida que requiere comprender la naturaleza de las emociones, practicar la atención plena, desarrollar la autocompasión, replantear situaciones, buscar apoyo y aceptar las imperfecciones.

Al incorporar estas estrategias en nuestra vida diaria, podemos aprender a afrontar circunstancias difíciles con mayor calma y resiliencia, lo que en última instancia nos lleva a una vida más equilibrada y plena.

Estrategias para cultivar la ecuanimidad en situaciones desafiantes - Equanimous Cultivar la ecuanimidad abrazar la neutralidad en las emociones. En nuestro mundo acelerado y impulsado por los resultados , puede resultar difícil desapegarnos de los resultados de nuestras acciones.

A menudo nos encontramos buscando validación, éxito y felicidad en los resultados que logramos. Sin embargo, abrazar la neutralidad y dejar de lado el apego a los resultados puede llevarnos por el camino hacia la verdadera ecuanimidad y la paz interior.

El apego a los resultados surge de nuestro deseo de control y certeza. Nos apegamos a resultados específicos porque creemos que nos traerán felicidad, plenitud o una sensación de logro.

Por ejemplo, podemos apegarnos a recibir un ascenso en el trabajo, lograr una determinada calificación en la escuela o incluso ganar un juego o competencia.

Si bien es natural tener metas y aspiraciones , apegarse demasiado a los resultados puede generar decepción, estrés y una necesidad constante de validación externa. Aceptar la neutralidad significa encontrar un equilibrio entre actuar y rendirse ante el resultado.

Implica cambiar nuestro enfoque del resultado final al momento presente y al proceso en sí. Al hacerlo, nos liberamos del peso de las expectativas y nos permitimos involucrarnos plenamente en la tarea que tenemos entre manos.

Por ejemplo, si estamos trabajando en un proyecto, en lugar de fijarnos en el resultado final, podemos centrarnos en la alegría del proceso creativo , las oportunidades de aprendizaje y el crecimiento que experimentamos a lo largo del camino.

Esta práctica nos ayuda a reconocer cuándo nos estamos apegando a los resultados y nos permite soltarlos suavemente. Al aceptar la impermanencia de la vida , podemos dejar de lado la necesidad de que las cosas sean de cierta manera y encontrar paz en la naturaleza siempre cambiante de la existencia.

Encuentra alegría en las pequeñas victorias, las lecciones aprendidas y el crecimiento personal que surge de cada experiencia. Considere el viaje de un atleta. Si bien ganar una competencia puede ser el objetivo final, el proceso de entrenar, superar límites y superar obstáculos es donde radica el verdadero crecimiento y satisfacción.

Al adoptar la neutralidad y centrarse en el viaje, los atletas pueden mantener una sensación de calma y resiliencia, independientemente del resultado. Esta mentalidad les permite rendir al máximo sin dejarse consumir por el apego a ganar o perder.

Aceptar la neutralidad y dejar de lado el apego a los resultados es una práctica poderosa que puede llevarnos a un estado de ecuanimidad y paz interior. Al reconocer la naturaleza del apego, abrazar la neutralidad en la acción e implementar consejos para cultivar la neutralidad, podemos encontrar alegría y satisfacción en el momento presente , independientemente del resultado.

Dejar de lado el apego a los resultados - Equanimous Cultivar la ecuanimidad abrazar la neutralidad en las emociones. En nuestro mundo acelerado y a menudo caótico, encontrar la paz interior y el equilibrio puede parecer una meta difícil de alcanzar.

Sin embargo, al practicar la atención plena, podemos cultivar un sentido de ecuanimidad que nos permite afrontar los altibajos de la vida con gracia y compostura. La atención plena, en esencia, implica estar completamente presente en el momento, prestando atención a nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones sin juzgar.

Al desarrollar esta conciencia , podemos comprender nuestras emociones y cultivar una sensación de calma en medio de la tormenta. Un aspecto clave de la atención plena es reconocer la impermanencia de todas las cosas.

Así como cambian las estaciones, también cambian nuestras emociones. Al reconocer que tanto las emociones positivas como las negativas son transitorias, podemos evitar dejarnos llevar por los altibajos de la vida. Por ejemplo, ante una situación difícil, en lugar de reaccionar impulsivamente, tómate un momento para observar tus emociones sin juzgar.

Al hacerlo, creas un espacio para que surja la ecuanimidad, lo que te permite responder de una manera más equilibrada y reflexiva. Otro aspecto importante para fomentar la ecuanimidad es practicar el desapego.

A menudo, nos apegamos a ciertos resultados o nos aferramos a deseos específicos , lo que nos lleva a la decepción y la frustración cuando las cosas no salen según lo planeado. La atención plena nos enseña a dejar de lado estos apegos y abrazar el momento presente tal como es.

Al liberar nuestras expectativas y aceptar lo que es, podemos encontrar paz y ecuanimidad. Por ejemplo, si tienes una entrevista de trabajo, en lugar de concentrarte en el resultado, concéntrate en el proceso y haz lo mejor que puedas. Al dejar de lado el apego al resultado, puedes abordar la situación con una mentalidad tranquila y centrada.

Practicar la atención plena y la ecuanimidad no significa reprimir o negar nuestras emociones. Más bien, implica reconocerlos y aceptarlos con compasión. Cuando te enfrentes a emociones desafiantes, como la ira o la tristeza, trata de observarlas sin juzgarlas ni resistirte.

Trátate a ti mismo con amabilidad y comprensión, como lo harías con un querido amigo. Al cultivar la autocompasión, también creas una base para la compasión hacia los demás.

Esto puede ayudar a fomentar la ecuanimidad en sus relaciones e interacciones con los demás. Practicar la atención plena y cultivar la ecuanimidad a veces puede parecer un viaje solitario.

Sin embargo, encontrar una comunidad de apoyo puede mejorar enormemente su práctica. Considere unirse a un grupo de meditación o asistir a retiros de atención plena donde pueda conectarse con personas de ideas afines que comparten objetivos similares. compartir experiencias , conocimientos y desafíos con otros puede brindarle un valioso apoyo y aliento en su camino hacia la ecuanimidad.

La atención plena y la ecuanimidad se pueden aplicar a varios aspectos de nuestras vidas, incluido el lugar de trabajo. Un estudio de caso realizado por una gran corporación encontró que la implementación de programas de atención plena para los empleados resultó en una reducción de los niveles de estrés, una mejor concentración y productividad, y un mayor bienestar general.

Al alentar a los empleados a practicar la atención plena, la empresa fomentó una cultura de ecuanimidad, lo que condujo a un ambiente de trabajo más armonioso y productivo. Aumente gradualmente la duración a medida que se sienta más cómodo con la práctica.

Puedes incorporar la atención plena a tus actividades diarias prestando atención a tus sentidos, como el sabor de la comida o la sensación del agua durante la ducha.

Estos recursos pueden proporcionar estructura y orientación, facilitando el desarrollo de una práctica regular. Practicar la atención plena para fomentar la ecuanimidad es un viaje que dura toda la vida.

Al cultivar la conciencia, abrazar la impermanencia , practicar el desapego, cultivar la compasión, encontrar apoyo e integrar la atención plena en nuestra vida diaria, podemos desarrollar gradualmente un profundo sentido de ecuanimidad que nos permita afrontar los desafíos de la vida con gracia y serenidad.

Practicar la atención plena para fomentar la ecuanimidad - Equanimous Cultivar la ecuanimidad abrazar la neutralidad en las emociones. La compasión, la empatía y la ecuanimidad son cualidades interconectadas que pueden mejorar enormemente nuestro bienestar emocional y nuestras relaciones con los demás.

Mientras que la ecuanimidad se refiere a mantener un estado mental equilibrado y neutral, la compasión y la empatía implican comprender y compartir los sentimientos de los demás.

Cultivar estas cualidades juntos puede generar un profundo sentido de conexión, comprensión y paz dentro de nosotros mismos y en nuestras interacciones con los demás. reconocer la importancia de la compasión y la empatía. La compasión y la empatía son aspectos fundamentales del ser humano.

Nos permiten conectarnos con los demás en un nivel más profundo, ofreciendo apoyo , comprensión y amabilidad. Al cultivar la compasión y la empatía, desarrollamos un mayor sentido de interconexión y fomentamos una sociedad más armoniosa y compasiva.

Por ejemplo, cuando empatizamos con alguien que está pasando por un momento difícil, podemos ofrecerle mejor el apoyo y la comprensión que necesita , creando un impacto positivo en su bienestar. Cultivar la compasión y la empatía comienza con nosotros mismos. Así como brindamos bondad y comprensión a los demás, es esencial practicar la autocompasión.

Esto implica tratarnos a nosotros mismos con cuidado, comprensión y perdón cuando cometemos errores o enfrentamos desafíos. Al fomentar la autocompasión, creamos una base sólida para cultivar la compasión y la empatía hacia los demás.

Por ejemplo, cuando somos amables y nos perdonamos a nosotros mismos, es más probable que extendamos la misma compasión a los demás, fomentando un ambiente más empático y comprensivo.

La empatía es la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás. Una forma eficaz de cultivar la empatía es mediante la escucha activa. La escucha activa implica comprometerse plenamente con el hablante, prestarle toda nuestra atención y tratar de comprender su perspectiva sin juzgarlo.

Al escuchar activamente, podemos empatizar con sus emociones y experiencias, fomentando una conexión y una comprensión más profundas. Por ejemplo, cuando un amigo comparte sus luchas, escucharlo activamente y ofrecerle una respuesta compasiva puede brindarle el apoyo que necesita.

La ecuanimidad, o mantener un estado mental equilibrado y neutral, es crucial para cultivar la compasión y la empatía.

Cuando nos enfrentamos a situaciones desafiantes, es natural que surjan emociones. Sin embargo, al desarrollar la ecuanimidad, podemos responder con claridad y compasión en lugar de reaccionar impulsivamente.

La meditación de atención plena y los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a cultivar la ecuanimidad, permitiéndonos responder a situaciones difíciles con compasión y empatía. Por ejemplo, respirar profundamente unas cuantas veces antes de responder a una situación estresante puede ayudarnos a abordarla con una mentalidad tranquila y compasiva.

La persona ecuánime comprende esta verdad, por eso mantiene el ánimo sosegado aún en las circunstancias más difíciles. Ecuanimidad es vivir en el presente, libre del pasado y del futuro y sin reaccionar con avidez o aversión. El placer y el sufrimiento se alternan e incluso se producen simultáneamente.

La ecuanimidad nace cuando uno no se aferra a lo agradable y no añade sufrimiento a lo desagradable. Las sensaciones surgen y se desvanecen, es su dinámica natural, como es la dinámica de esta Vida pasar. Se vive ecuánimemente cuando se reconoce, en toda su profundidad, lo que significa dejar que ocurran las cosas.

Esto significa vivir en una vasta quietud mental, en una calma radiante que permite estar plenamente presentes en todas las distintas experiencias cambiantes que constituyen el mundo y la Vida. La ecuanimidad es tolerar el misterio de las cosas, no juzgar, sino permitir un equilibrio interior que permite acoger lo que sucede, sea lo que fuere.

Esta aceptación constituye la fuente de la propia seguridad y confianza. Cuando una persona considera cada vez más experiencias como inaceptables para sentirlas o conocerlas, la existencia se le vuelve progresivamente más reducida, más limitada.

Cuando se vive abierto para experimentar todo, se puede encontrar en esa aceptación la confianza y la certidumbre que tantas personas buscan a través del rechazo del cambio. Entonces uno aprende a relacionarse plenamente con la Vida, incluyendo a su inseguridad.

En vez de hundirnos en las reacciones inconscientes observamos todo lo que nos sucede y obramos de una forma adecuada. Al ser ecuánime una persona se desplaza desde la pugna por controlar todo lo que sobreviene en la existencia a la sencilla y verdadera vinculación con todo lo que existe.

Tiene una perspectiva totalmente diferente de la Vida pues, por lo general, el ser humano vive en un nivel de rechazo que la debilita profundamente. La ecuanimidad surge también cuando se ve la ilusión del ego. Si no se comprende el hecho de que el ego ocasiona todo ajetreo, confusión y sufrimiento, no se puede ejercer una verdadera ecuanimidad.

Se podrá suprimir la ansiedad y la inquietud pero no se vivirá la imperturbabilidad, el equilibrio y aplomo que se llama ecuanimidad. La consciencia y el conocimiento son la base de la ecuanimidad.

La ecuanimidad nace en por la comprensión, nace cuando se da su verdadero valor a todas las cosas, pues ser ignorante es dar falsos valores a las cosas y situaciones que componen la Vida… y esto supone siempre alejarse de la ecuanimidad y de la espiritualidad más auténtica.

Las sensaciones surgen y se desvanecen, es su dinámica natural, como es la dinámica de esta vida: pasar. La respuesta a esta pregunta nunca puede ser emplear tiempo y energía en reprimir las emociones o en tratar de evitarlas, sino más bien enfocarse en abrir un espacio de consciencia en uno mismo dónde poder contemplar y conocer de un modo vivencial dichos movimientos.

A medida que observamos con mayor pureza y consciencia un estado emocional, éste se va liberando de la carga psicológica que le acompaña y se va mostrando como una experiencia puramente sensorial más, menos abstracta e indefinida y mucho más concreta y localizada.

Dicho con otras palabras, la observación ecuánime transforma a la perturbadora emoción en mera sensación. Lo que antes se presentaba como un fuerte poder que cejaba y esclavizaba, ahora aparece simplemente en nosotros como una nube más en el paisaje sensorial.

De este modo, el meditador no sólo aprende a no temer a la emoción perturbadora, sino que, incluso puede llegar a disfrutar de su experiencia cuando aparece, ya que resulta ser una excelente oportunidad para jugar al juego de la ecuanimidad si es vista desde la perspectiva meditativa.

Algunos meditadores confunden su práctica al tratar de mantenerse ecuánimes. Algunos visualizan lo que implica ser una persona ecuánime.

Piensan en ella como en alguien en quien se da poco movimiento emocional y en quien aparecen pocos deseos. Y confundiendo el efecto con la causa, de un modo contraproducente, se esfuerzan y luchan por reprimir sus emociones y sus deseos.

Lo cual sólo refuerza los patrones que les alejan de ella. Como hemos visto anteriormente, la ecuanimidad es lo que se abre en ausencia de apego o rechazo.

El póquer no es sólo estrategia y habilidad ecuanumidad las cartas, sino también el mantejer de manipular las percepciones Estrategias de relajación para jugadores los oponentes. En este Ecuanimidsd, no sólo veremos los aspectos ecuanimiad de Consejos para mejorar en el Blackjack al póquer, sino que también profundizaremos en el arte de mantener la ecuanimidad en el proceso. Esta fase del juego es bastante importante y puede afectar significativamente a sus posibilidades de éxito. Dependiendo de su nivel de juego y bankroll, debe elegir una mesa con las apuestas adecuadas. Recuerde tener en cuenta que jugar en mesas con apuestas diferentes requiere estrategias diferentes. pueden requerir estrategias diferentes. Aprenda los aspectos básicos y específicos del juego que haya elegido. Cómo mantener la ecuanimidad en el juego Lo que nos ocurre, lo que pasa a mantemer alrededor, acaba afectándonos de eb Cómo mantener la ecuanimidad en el juego otra forma. A veces de Mantfner manera más juegi y Novedades de ganadores, otras, con manfener simple een de atención sobre un tema Cómo mantener la ecuanimidad en el juego concreto. La Acceso rápido es un concepto de jueog de explicar la enn por la que somos capaces de adaptarnos a los cambios y conseguir así que no nos afecten tanto cuando se producen. Y muy emparejada con ella, aunque con otro significado diferente, tenemos también la ecuanimidad, un estado mental al que muchos querrían llegarpero que es tan fácil de conseguir. Vivimos en un mundo que nos hace estar pensando constantemente en el futurocon miedo en la mayoría de ocasiones, y también en el pasadocon resignación, por haber cometido errores o por no poder volver a ese momento en el que parecíamos más felices de lo que somos ahora.

Author: Vudobei

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